Heberto Castillo y la Cuarta Transformación

Un objetivo fundamental de la Cuarta Transformación es recuperar la rectoría del Estado en la economía, los recursos naturales, los hidrocarburos y la generación de energía, temas que fueron defendidos por el ingeniero Heberto Castillo Martínez durante su incansable y ejemplar lucha por la independencia económica, la soberanía nacional y la justicia social en favor de los desposeídos.

Fue un patriota ejemplar; se nutrió del pensamiento y las luchas libertarias de Cuauhtémoc, el último emperador azteca; de Hidalgo, Morelos, Guerrero, Juárez, Villa, Zapata, Flores Magón y Lázaro Cárdenas, entre otros.

Exigió la derogación del derecho de amparo en materia agraria, impuesto por el régimen alemanista para proteger los intereses de los latifundistas.

Apoyó la lucha de los maestros, telegrafistas, médicos y ferrocarrileros que tuvieron lugar entre 1958 y 1959.

Se solidarizó con el movimiento estudiantil popular de 1968 que se enfrentó valientemente al régimen autoritario priista, representado por el genocida Gustavo Díaz Ordaz.

Fundó el Frente Nacional para la Defensa de los Recursos Naturales, desde donde denunció la política energética privatizadora de López Portillo; se opuso a la venta masiva de petróleo al extranjero y al empleo de la renta petrolera para costear la impagable deuda externa; al respecto expresó:

… se anunció la renegociación de la deuda externa, mediante la aceptación de una sobretasa de interés de 1,875% respecto de la vigente en el mercado. Esto cuando se sabe que los intereses normales son ya estratosféricos y que este año tenemos que pagar por ellos 12,400 millones de dólares, equivalentes a la entrega de 1.25 millones de barriles diarios de petróleo por esos intereses, sin percibir un solo centavo de dólar para el beneficio del país. [ ] Si a los intereses de la deuda que pagaremos este año agregamos lo que estamos quemando en gas y que podíamos aprovechar de alguna manera, resulta un total de 14,270 millones de dólares pagados en hidrocarburos sólo para cubrir los intereses de la deuda.1

Heberto se opuso a la construcción del gasoducto Cactus-Reynosa, a la quema de gas en la atmósfera que era de 66% del que se producía; advirtió del riesgo de quedarnos sin hidrocarburos si continuaba la irresponsable política exportadora.

Ante la falta de información fidedigna del gobierno respecto de la reserva petrolera de México, Heberto hizo sus propios cálculos y llegó a la siguiente concluyente preocupación:

La reserva probada debe ser entonces de 57 mil millones de barriles. Y la duración de ésta no puede ir más allá de 1998, quince años más. ¿Qué haremos entonces? ¿Quién nos venderá energéticos? Estados Unidos producirá tal vez energía nuclear, solar, del mar, del viento, geotérmica, de la biomasa, ¿Pero nosotros? 2

La política de energéticos que se anunció en Chiapas llevará a una crisis más grave todavía y a una mayor dependencia de Estados Unidos. Debemos oponernos a ella, con todas nuestras fuerzas.

Heberto Castillo, ilustre ingeniero y senador veracruzano. “Cuando los revolucionarios mueren, no se entierran, se siembran…”, Y así, sus ideales de justicia social permanecen vivos, multiplicándose en la memoria y en el corazón de quienes continúan la lucha por la transformación de México.

Durante el gobierno del General Lázaro Cárdenas del Río se establecieron las bases constitucionales para conformar el sector económico propiedad de la nación, como el petróleo, los ferrocarriles, la generación y conducción de energía eléctrica, el mercado interno de satisfactores populares, los servicios de salud, los puertos, aeropuertos y carreteras. Pero la derechización del gobierno iniciada con Ávila Camacho y profundizada por Miguel Alemán, abrieron las puertas a la inversión económica estadounidense, se frenó la reforma agraria, se estableció “la escuela del amor” para alejar al magisterio de las luchas populares, etc.

Heberto Castillo denunció que el sector nacionalizado de la economía, debido a las reformas constitucionales durante los gobiernos de Alemán, Ruiz Cortines, López Portillo y Miguel de la Madrid dejó de ser propiedad de la nación y pasó a ser propiedad del Poder Ejecutivo, lo que propició el enriquecimiento de los funcionarios públicos al amparo del poder, conformándose en consecuencia, “una verdadera mafia”, “sumisa servidora del imperio del norte”. 3

Sobre la corrupción en Pemex y los líderes sindicales, Heberto nos comparte un diálogo con un obrero amigo suyo:

Pero viera usted lo que se llevan los funcionarios de Pemex y los líderes “charros”, me dice un soldador amigo. La casa blanca que el dirigente sindical petrolero local tiene en Coatzacoalcos, de descanso, ocupa toda una manzana y tiene un frente de 150 metros. Dentro hay salones, recámaras y una alberca cubierta con aire acondicionado. Su casa de planta está en Minatitlán, a diez minutos. Y los dirigentes en Las Choapas y Villahermosa también tienen lo suyo. Dinero hay. 4

En el artículo: “Lo que el PAN ofrece”,5 Heberto hace una profunda crítica a los “principios de doctrina” del partido de la derecha mexicana:

Según el PAN, nos dice, no debe pues, haber lucha de clases. La división de la sociedad en explotados y explotadores debe continuar. Siempre ha habido pobres y ricos y eso está bien. Sobre todo para los ricos. Para el PAN es falso e inhumano explicar que hay naciones poderosas imperialistas gracias a la secular explotación del hombre practicada por esas naciones en perjuicio de los pueblos atrasados del mundo. También es inhumano propalar, como enseña la historia, que la apropiación de los medios de producción por unos cuantos, ha producido la explotación masiva, inicua y creciente de los obreros y campesinos, los que, según el PAN, no deben luchar por liberarse porque la lucha de clases es inhumana.

Al PAN preocupan no los problemas, sino quiénes y cómo los denuncian, y condena las doctrinas que fincan, que basan los proyectos de solución en la lucha de clases. Al PAN resulta monstruoso (…) que se conciba al Estado (…) como instrumento de la clase dominante para mantener su hegemonía. [ ] El PAN considera “atentatorio contra la dignidad de la persona” que se considere al trabajo humano como mercancía. Quizá si no se concibiera al Estado como instrumento de opresión de una clase, no lo fuera. Y tal vez si no se considerara al trabajo humano una mercancía, no lo sería.

El PAN niega ser un partido capitalista, pero pretende ignorar que el capitalismo nace de la consagración legal de la propiedad privada irrestricta y que la base de su existencia legal está en que esa propiedad se consagra en las leyes de los estados capitalistas. Pretende ignorar (…) que la costumbre se hace ley y que por siglos y siglos, la costumbre ha sido el despojo de los débiles por los poderosos. ¿Cuál es el origen de la propiedad privada si no el despojo?

Finalmente puntualiza:

Cuando defiende la apropiación privada de los medios de producción, cuando defiende a la iniciativa privada como “la más viva fuente de mejoramiento social”, el PAN pretende condenar a los trabajadores, a los empleados públicos y privados, a los profesionales que venden su fuerza de trabajo por un salario –como una mercancía más, ni modo-, a seguir así por siempre, como asalariados, con una retribución justa que permita al trabajador vivir y formar decorosamente una familia, y obtener el más amplio mejoramiento real posible, como dice el PAN en sus principios de doctrina.

En el mismo artículo, Heberto señala:

La condena del PAN al gobierno mexicano por solidarizarse con el presidente Allende y con el pueblo chileno masacrado por la junta militar, es síntoma de la complicidad del PAN con los intereses económicos y políticos del imperialismo norteamericano.

La misma explicación tiene la actitud asumida por los legisladores panistas al introducir a personajes representantes de la derecha venezolana al Congreso de la Unión y recientemente la demostración de apoyo a la golpista Jeanine Áñez que se encuentra en prisión para que responda ante la justicia por la crisis política y económica así como la elevada pérdida de vidas humanas que provocó la antipatriótica y entreguista acción, en la sesión solemne del pleno del senado durante la recepción al presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Luis Arce Catacora.

El 5 de abril de 1997 dejó de existir físicamente el ingeniero Heberto Castillo Martínez, oriundo de Ixhuatlán de Madero, Veracruz. Su vida fue productiva y plena: destacó como ingeniero civil, pintor, escritor, periodista, inventor y político.

En un recuento parcial de su pensamiento y obra, advertimos muchas coincidencias con los planteamientos programáticos y objetivos de la lucha de la Cuarta Transformación. No hay duda, el ingeniero Heberto Castillo Martínez es un precursor del proyecto histórico de transformación de la vida pública de México y un ejemplo a seguir en el afán de “Luchar porque el pueblo, en uso del derecho que en todo momento le otorga el artículo 39 de la Constitución, sustituya la actual estructura económica, política y social de México por otra en que los medios e instrumentos de producción sean de propiedad social y no de unos cuantos, en que la democracia sea el pueblo y no de la burguesía y la sociedad se estructure sobre bases de igualdad y de justicia, sin discriminaciones ni privilegios”,6 lo que siempre soñó y por lo cual luchó hasta su último aliento.

Bibliografía

1 Castillo Heberto, Heberto y el Petróleo, México, Ediciones Proceso, Fundación Heberto Castillo, Primera Edición, pp. 187 y 190.

2 Op. Cit. p. 191.

3 Op. Cit. 222.

4 Op. Cit. pp. 52 y 53.

5 Castillo Heberto, Desde la trinchera, México, Ed. Océano, pp. 32 y 33.

6 Partido Mexicano de los Trabajadores. Programa de Acción, numeral 20.

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Un comentario en «Heberto Castillo y la Cuarta Transformación»

  1. La labor de los que se esfuerzan por mantener vivo el legado de Heberto Castillo es fundamental: Castillo es una figura que no debe olvidarse por su impacto positivo en el pensamiento de muchos hombres y mujeres (como en el del actual presidente de México), así como de muchos otros luchadores que, desde distintas trincheras, luchan hoy por un México distinto, más justo y humano. No cualquier hombre hace escuela, pero Heberto Castillo la hizo. Muy bien por el artículo.

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