¿Votar o no votar?

El ejercicio democrático de la revocación de mandato 2022

Este domingo 10 de abril de 2022, los ciudadanos de México tendremos la oportunidad de participar en un nuevo ejercicio democrático, la “Revocación de Mandato” del titular de la Presidencia de la República. Este derecho, ha sido otorgado al pueblo de México por iniciativa del ejecutivo, a través de la aprobación de las cámaras legislativas y publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 14 de septiembre de 2019 [1, 2].

A la oligarquía no le interesa el fortalecimiento de la democracia, al contrario, se han beneficiado de la decepción del pueblo y de su indiferencia a participar en los procesos democráticos.

La idea inicial de incluir este derecho en nuestra Constitución, (artículo 35, fracción IX) era la de contar con un mecanismo que le permitiera al pueblo de México evaluar y sancionar, en caso de ser necesario, al ejecutivo federal. Todo surge, muy probablemente, a raíz de los incontables fraudes electorales de los que hemos sido víctimas y testigos en los últimos sexenios. Armar a la gente con herramientas que le devuelvan el poder, ha sido uno de los principales legados que Andrés Manuel ha querido dejarnos: en democracia, el pueblo quita y el pueblo pone.

La ley reglamentaria del mecanismo revocatorio, en su artículo 5, dice: “El proceso de revocación de mandato es el instrumento de participación solicitado por la ciudadanía para determinar la conclusión anticipada en el desempeño del cargo de la persona titular de la Presidencia de la República, a partir de la pérdida de la confianza”. Es decir, que el pueblo solicitará, a través de los mecanismos dispuestos en dicha ley, la realización de este ejercicio con el fin de invitar a todos sus connacionales a involucrarse en el proceso para la remoción del ejecutivo federal. En este sentido, un sector amplio de los que apoyan al actual presidente se ha mostrado reacia a participar ya que no se entiende por qué, si votaron por el presidente, deben sumarse a la revocación. Tales dudas han sido muy frecuentes, especialmente entre aquellos que no vivieron en el antiguo Distrito Federal, cuando Andrés Manuel fue Jefe de Gobierno de la ciudad. Recordemos que en ese entonces, él mismo se sometió a un proceso similar en dos ocasiones, de las cuales resultó victorioso con el 90% de aprobación [5]. Ahora, simplemente ha querido extender el poder del pueblo a nivel nacional, sometiéndose él mismo al escrutinio y poniendo el ejemplo para los futuros mandatarios. En efecto, la gente que votó por él para presidente no quiere que deje su cargo, sino por el contrario, muchos ya hablan de alargarlo un sexenio más, por lo menos.

Lo que necesitamos comprender es que se ha puesto amplio empeño en generar las condiciones para que la gente salga y vote. Para que participe con mayor frecuencia en las decisiones del país y no sólo en las renovaciones de los congresos, federal y locales o las de la administración pública (presidentes municipales, gobernadores y Presidente de la República). A los partidos conservadores les encanta la idea de que el ciudadano vote y se olvide de la vida política del país; que se limite a ir a votar una vez cada tres años y listo, sin participar activamente en las decisiones que le afectarán en su vida diaria, normal y cotidiana, e incluso, que determinarán su futuro. Este modelo de democracia indiferente es la que se ha mantenido por décadas, pero ahora, Andrés Manuel quiere fomentar la participación activa de la ciudadanía en la vida política del país, involucrándonos a todos en la toma de decisiones. Buena parte de ello se refleja en su interés por informar diariamente al pueblo de México de sus actividades, avances y estancamientos.

Por supuesto, los enemigos de la democracia como lo son los partidarios de la derecha más extrema, así como el propio INE, han hecho todo lo posible por entorpecer esta fiesta democrática. Han difundido mentiras de todo tipo, haciéndole creer a la gente que este ejercicio generaría una reelección; que con esto, AMLO se perpetuaría en el poder.

Sin embargo, la razón real de por qué el ala más corrupta se niega a que la gente salga y vote es simple: están en total desacuerdo con la revocación del mandato pues tienen miedo de que cuando les toque gobernar e impulsen medidas en contra del pueblo, éste pueda, a mitad del período, expulsarlos del cargo. Así, es normal que la derecha y la élite corrupta del país se niegue rotundamente a que el pueblo tenga el poder en sus manos. Tal es su miedo que, para que esta ley se aprobara, muy a su pesar, pusieron candados que no existen para las elecciones legislativas o para cargos públicos de elección popular, a saber: se requiere reunir firmas en cantidad equivalente al 3% de la lista nominal, de por lo menos 17 estados de la república y que, además, las firmas de cada estado correspondan al 3% de la lista nominal local. Además, para que el proceso sea vinculante, es decir, que sea efectivo en términos legales, deberá haber un 40% de participación, basado en la lista nominal. No es muy distinto para el caso de las consultas populares (art. 35 de la Constitución [2]). A diferencia de las elecciones “normales”, donde un voto basta para que la elección sea válida, para las consultas o la revocación se requiere de un altísimo nivel de participación ciudadana. Es bien sabido que en nuestro país, ésta no suele ser muy elevada pues incluso en las elecciones presidenciales que son las que despiertan mayor interés, suele rondar el 60% [6, 7, 8]. Pedir un 40% en un ejercicio democrático nuevo, es casi pedir lo imposible. Así, los gobernantes corruptos ponen candados a la democracia para, como suele decirse, “curarse en salud”.

Esta será la boleta para el ejercicio de revocación de mandato. No se responde con un simple SI o NO, hay que elegir en función a la preferencia de cada ciudadano. Si apoya al presidente, elija la casilla que dice “Que siga en la Presidencia de la República”.

Por otro lado, la derecha le tiene miedo al pueblo. Históricamente, se ha visto que cuando éste despierta, tal grupo político difícilmente vuelve a gobernar, como se ha visto en los países hermanos de Venezuela o Bolivia, donde la politización de la gente es tan alta, que la derecha ha perdido abrumadoramente en prácticamente todas las elecciones. Es por ello que, para alcanzar el poder, terminan valiéndose de la violencia, de los golpes de estado, de los golpes parlamentarios o de los juicios políticos. Es de gran importancia notar que los cambios violentos, no democráticos, de tipo legaloides, han sido todos orquestados por la oligarquía y no por la ciudadanía de a pie. Cuando un pueblo está bien educado, pero sobre todo, altamente politizado, la derecha tiene todas las de perder, tanto en democracia como en situaciones de golpe, como la historia nos lo ha mostrado en casos como el de Hugo Chávez en Venezuela o de Rafael Correa en Ecuador, incluso en el caso de Bolivia que, pese al último golpe contra Evo Morales, se luchó por reinstaurar la justicia y la democracia.

Por lo tanto, este ejercicio de soberanía y democracia deberá ser aprovechado al máximo por todos nosotros, el pueblo, los verdaderos interesados en hacer cumplir los principios democráticos. Tanto si está a favor como si está en contra del proceder del presidente actual, es de suma importancia fortalecer nuestra democracia, generando hábitos cívicos que nos permitan tomar las riendas de nuestro propio destino; entender que todos somos uno, que el pueblo debe regirse a sí mismo y no por una élite gobernante que solo vela por sus intereses privados; que la democracia sólo existe cuando hay un verdadero compromiso para ejercer nuestros derechos y para participar activamente, no solo votando, sino exigiendo el cumplimiento de los acuerdos. Para ello debemos tomar el fiel compromiso de informarnos, educarnos, ayudar a educar e informar a otros menos favorecidos, politizando.

Este 10 de abril,

¡vamos a votar!

De clic sobre la imagen para ir a la página del INE para ubicar su casilla.

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Bibliografía

[1] Ley Federal de Revocación de Mandato (14 de septiembre de 2021)

http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/ref/lfrm.htm

http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LFRM.pdf

[2] CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS (28 de mayo de 2021)

http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/ref/cpeum.htm

http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/CPEUM.pdf

[3] Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (13 de abril de 2020)

http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/ref/lgipe.htm

http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGIPE_130420.pdf

[4] Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral (13 de abril de 2020)

http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/ref/lgsmime.htm

http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/149_130420.pdf

[5] https://es.wikipedia.org/wiki/Andr%C3%A9s_Manuel_L%C3%B3pez_Obrador#Jefe_de_Gobierno_del_Distrito_Federal

[6] Elecciones Federales México 2015 (Legislativas): Participación 47%

https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_federales_de_M%C3%A9xico_de_2015

[7] Elecciones Federales México 2018 (Presidenciales): Participación 63%

https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_federales_de_M%C3%A9xico_de_2018

[8] Elecciones Federales México 2021 (Legislativas): Participación 52%

https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_federales_de_M%C3%A9xico_de_2021

 

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