Retuerce el PRI-Yunes Landa por enésima vez las estadísticas

“Va Yunes Landa seis puntos arriba del PAN-PRD”, difundieron diversos medios al término de la primera semana del mes que corre. “¡Pásu mecha!”, pensé, “¡esa diferencia a favor no la tuvo ni Obama en 2012”. Busco el sustento del notición y me topo con un gráfico de barras publicado como inserción pagada.

Lo leo y me detengo en la nota metodológica. La fuente de la investigación es Databilio, una empresa –dice en su página web– con registro ante el INE que ofrece diversos tipos de estudios a quien se lo solicite. ¿Qué se propuso esta empresa entre el 30 de abril y el día 3 del mes en curso, fechas en que, dice la nota, hizo la recolección de datos? Un estudio por muestreo sobre preferencias electorales de “todos los ciudadanos de 18 años de edad o más, que tienen teléfono fijo en sus hogares y que residen en el estado de Veracruz”. El procedimiento de generación de datos fue entrevistar personalmente vía telefónica a una porción formada por mil 200 de tales ciudadanos elegidos por sorteo. La pregunta formulada fue: “Si hoy fuera la elección de gobernador del estado de Veracruz, ¿por cuál de los siguiente candidatos votaría?” Todo esto es correcto desde el punto de vista del muestreo aleatorio simple, que así se llama al que concede una probabilidad igual a todos los elementos de la población bajo estudio de pertenecer a la porción seleccionada.

Pero sucede que ni siquiera la mayor parte de todos los que votaremos el próximo día 5 contamos con teléfono fijo en nuestras casas. La Encuesta Intercensal llevada a cabo en 2015 por el Inegi, es decir, la más reciente, afirma que las cinco entidades con mayor cobertura de telefonía fija son, de mayor a menor: Ciudad de México, Nuevo León, Jalisco, Estado de México y Morelos. La primera tiene una cobertura de 69.4 por ciento y la quinta de 43.1 por ciento. Es, pues, evidente que menos de este último porcentaje de hogares en Veracruz cuenta con telefonía fija. Por lo tanto, la muestra en que basó su indagación Databilio es sólo representativa de una minoría, es decir, del conjunto de posibles votantes que cuentan con teléfono fijo en sus hogares y, en consecuencia, la supuesta diferencia a favor del candidato del PRI carece de sustento científico si se generaliza a toda la posible población que puede sufragar.

Porque debe usted saber que uno de las requisitos fundamentales que se han de cumplir para sustentar los resultados de los estudios por muestreo es que la porción, pedazo o muestra en que se basan, provenga de la población sobre la que se quiere conocer un hecho. Un ejemplo sencillo: si al primer bocado de un platillo que pido en un restaurante, concluyo que este último está sabroso y luego procedo a zampármelo, esa conclusión es válida para todo el contenido del platillo que me han servido; en ese momento el bocado es la muestra en que baso mi conclusión, y el contenido de mi plato, la totalidad sobre la cual concluyo; pero absurdo será afirmar también que está rico el guiso de mi vecino si es distinto al mío; es absurdo porque se trata de otra totalidad.

Pero hay algo más en el gráfico analizado. Sucede que por arriba de él reza un letrero: “Intención del voto / Preferencia efectiva”. ¿Preferencia efectiva? (confieso que no entiendo este concepto; debí dormitar muchas veces cuando estudiaba la especialidad en estadística pero…, bueno…, no era el único). Los resultados que muestra el gráfico son: M. Yunes (PAN-PRD), 30.9 por ciento; H. Yunes (PRI-Verde, etc.), 35.3 por ciento; C. García (Morena), 18.1 por ciento; J. Bueno (independiente), 9.5 por ciento; candidatos restantes, menos del 3 por ciento cada uno. Y eso es todo. Pero, ¿qué porcentaje alcanzaron los que aún no habían decidido por quién votarían, los que se negaron a contestar y los que respondieron que no sufragarían por ninguno? Estos tres tipos de respuestas se presentan siempre en toda indagación a gran escala sobre preferencias electorales, y el gráfico carece de ellas. ¡Ah!, ¡ya entiendo lo que significa “preferencia efectiva”! (nunca es tarde). Es la supresión de las respuestas que no precisan candidato alguno y que, al descontarlas, modifican el valor de los porcentajes y acrecientan las diferencias entre ellos; es una aviesa tergiversación de las posibles preferencias del electorado.

Sin embargo –es oportuno decirlo–, en su página web Databilio da a conocerlos los resultados reales de su investigación a los cuales llama “preferencia bruta”, y que son: M. Yunes, 22.6 por ciento; H. Yunes, 25.8 por ciento; A. Méndez, 2 por ciento; C. García, 13.3 por ciento; Alba Leonina, 0.3 por ciento; Alejandro Vázquez, 1.6 por ciento; J. Bueno, 6.9 por ciento; No sabe, 12.3 por ciento; No contestó, 7.9 por ciento; Ninguno, 6.7 por ciento. Estos son los resultados que indicarían, con un 95 por ciento de certeza, el posible comportamiento electoral de la población que tiene teléfono fijo en sus hogares si las elecciones hubiesen sido el 3 de mayo. Pero ya explicamos las razones por las cuales no podemos tomarlos como indicadores de la preferencia electoral de toda la población en condiciones de votar.

Además, la diferencia de 3.2 por ciento entre los dos punteros no significa una inclinación decisiva hacia uno de ellos, porque además del error inevitable que conlleva toda investigación por muestreo en que los elementos de la muestra se obtienen por riguroso sorteo (Databilio lo cifra en +/-2.8 por ciento), las “preferencias brutas” señalan un 20.2 por ciento de posibles electores que no saben por quién votarán (12.3 por ciento) o que, sabiéndolo, se negaron a decírselo al que lo entrevistaba por teléfono (7.9 por ciento).

Los que aún no se deciden en toda la población electora son muchos, probablemente alrededor de 100 mil. No hubo, no hay seis puntos de ventaja para Yunes Landa como se hizo público. Las llamadas “preferencias efectivas” son una burda tergiversación de las tendencias más probables en la población posiblemente votante. Burda propaganda para confundir al electorado. También el PRI-gobierno trata de confundirlo dándole mucha cobertura en los medios a don Juan Bueno, que muy pocos medianamente informados se atreverían a considerarlo independiente.

Ante este panorama, nadie en Veracruz puede pronosticar con certeza lo que va a pasar el 5 de junio. Y eso explica que lo que siente el PRI y su corruptísimo y cínico gobierno ya no es miedo, es terror de verse arrancado de unas riendas que dejó de merecer desde hace mucho. Si no, ¿cómo explicar la cantidad de densas aguas negras que genera la mente de los estrategas de este ominoso partido y de su candidato para lanzarlas a chorros, sin escrúpulo alguno, contra el único candidato al que verdaderamente temen porque quizás ha estado arriba en las preferencias?

Impidamos que en Veracruz el PRI llegue a 90 años sin interrupción en el poder. No distraigamos nuestro voto. Démoselo a la alianza PAN-PRD.

Originalmente publicado en:

La Jornada Veracruz, 24 de mayo de 2016

http://www.jornadaveracruz.com.mx/Post.aspx?id=160524_060616_858

 

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3 comentarios para “Retuerce el PRI-Yunes Landa por enésima vez las estadísticas

  1. Alfalfa
    24 mayo, 2016 at 6:59 pm

    Cada vez que se aproximan elecciones importantes en México, se hace evidente que la batalla de las encuestas es un lugar común. Si bien es sabido que se trata de instrumentos diseñados para la recolección objetiva de datos en el campo de la investigación, es un hecho que su uso para fines electorales es más propagandístico que científico. Este artículo del mtro. Magaña resalta el punto muy atinadamente, advirtiéndonos de las formas en las que pueden manipularse los resultados de las encuestas a fin de presentar una realidad distorsionada y tendenciosa, con el único objetivo de beneficiar a aquellos que las financian. Partiendo de esta realidad, como sociedad debemos estar conscientes de que no encontraremos la verdad en las encuestas; al menos no solo en una de ellas.
    Lo que sí podemos decir después de consultar un gran número de ellas es que la próxima elección en Veracruz será muy reñida y que la gran batalla por el poder se librará entre dos fuerzas políticas: la alianza PAN-PRD y el PRI. Siendo así, ojalá que nosotros como pueblo podamos dirigir nuestro voto inteligentemente para evitar el fortalecimiento de PRI y su consecuente perpetuamiento en el poder.

  2. Mónica
    26 mayo, 2016 at 2:32 pm

    Definitivamente el problema del manejo irregular de las encuestas ha sido un problema tendencioso de muchos años. Queda claro que pretende confundir a la opinión pública y es un llamado “indirecto” a no desperdiciar el voto, pues, de cualquier forma, “ya va a ganar el…” Creo que como somos un pueblo carente de educación política, ha sido muy fácil dejarnos llevar. Incluso es increíble la forma en la que la gente, incluso los más desfavorecidos, confían en lo que muchos medios de comunicación les dicen, sin tomar en cuenta lo que hay detrás, como las grandes sumas de dinero que los partidos políticos invierten en pro de tergiversar los verdaderos hechos.
    Creo que son necesarios más artículos como este que ayuden a forjar un criterio más amplio en la población; incluso hasta de generar un halo de desconfianza para no dejarse llevar por lo que nos dicen que debemos pensar, sino por lo que realmente quiere para nuestro beneficio y el del país.

  3. Mary
    8 junio, 2016 at 1:52 pm

    Hola maestro. ¿Cuáles serían las posibles explicaciones de las barras de error tan grandes en las encuestas? No sólo en términos estadísticos sino también en lo social y de estrategia política? Le comparto un enlace a un artículo de Aristegui Noticias que intenta dar una explicación, a mi gusto, poco clara por la falta de amplitud.

    http://aristeguinoticias.com/0806/mexico/algunas-encuestas-fallaron-surgio-voto-de-castigo-encuestadores/

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