El ineludible viaje al Mictlán

Elegante y segura de sí misma, aguarda pacientemente por presentarse ante nosotros.

Elegante y segura de sí misma, aguarda pacientemente por presentarse ante nosotros.

Pocas cosas en la vida son certeras, pero la muerte lo es. Es un hecho indiscutible que todos, ricos, pobres, feos, guapos, buenos y malos, moriremos en algún momento; instante que además de seguro es completamente impredecible. Si lo reflexiona un momento, verá que la vida y la muerte son contradictoriamente una dicotomía indivisible. Todo lo viviente decae, pero del cuerpo inerte resurge la vida. Se trata de un ciclo democratizador al tiempo que absolutamente justo. Todos, en un nivel esencial, compartimos un mismo origen y un mismo destino.

Paradójicamente, aunque la muerte es parte íntima de la vida, nuestra sociedad moderna le rehúye. Ignorando el conocimiento ancestral, hemos preferido enfrentarla con el peor enfoque posible. Hoy, la muerte es probablemente más temible que en ningún otro momento de la historia humana, abominable, pero completamente soslayable. Nos engañamos pensando que al cubrir nuestros ojos ante su acción implacable, su sombra desaparecerá; como si los objetos, el trabajo o el dinero mismo nos volvieran inmortales.

img_4215

Mictlantecutli, resguardando la entrada al inframundo. Altar autóctono.

Y cuando se le ve, entonces preferimos transformarla en un monstruo o quizá muchos. Es entonces cuando el manto de Halloween potenciado por la fantasía de Hollywood nos abraza y nos reconforta. El influjo del capitalismo nos envuelve haciéndonos creer que estamos a salvo; que nunca moriremos. Pero en el fondo, todos sabemos que estamos vacíos, temerosos de que ese día llegue y nos tome por sorpresa.

Nuestros ancestros entendieron mejor a la muerte. Descubrieron su profunda interdependencia con la vida y la celebraron. Jamás la apartaron de su cotidianeidad; la hicieron unidad permanente entre sus acciones y su conciencia. El día de muertos expresa formidablemente esa avanzada cosmogonía donde todos, vivos o muertos, convivimos por igual en busca de la felicidad.

La tradición del Día de muertos no busca exaltar el miedo, sino glorificar la vida. Incluso el amor y el romanticismo se encuentran abundantemente en ella.

En la tradición mexicana del día de muertos no se exalta el miedo; se celabra la vida. Incluso el amor y su expresión humana se encuentran abundantemente en ella.

El viaje al Mictlán es ineludible. Siendo así, ¿no sería mejor prepararnos para que cuando nos llegue la hora, partamos en armonía con la naturaleza? Nuestras tradiciones glorifican la vida honrando a los que emprendieron su último viaje. En ellas, no hay nada que temer. Al contrario; constituyen una ofrenda a la vida misma. Por si fuera poco, los que ya se han ido se manifiestan nuevamente entre nosotros. Por un día vuelven a degustar sus comidas preferidas, compartimos la mesa, los recordamos, los revivimos en nuestras mentes y en nuestros corazones.

Prefiero mirar la muerte a través de nuestras tradiciones. Así, cuando muera, sabré que volveré en día de muertos; mis familiares y amigos también, por lo que me esperarán. Sabré que habrán dispuesto un altar maravilloso donde encontraré la comida que tanto disfruté y que podré comer nuevamente mi tamal favorito acompañado de un exquisito chocolate. Entonces, me habré vuelto inmortal pues nunca seré olvidado.

La preservación de nuestro patriminio cultural es una tarea que no podemos olvidar. ¡Hagámoslo siempre!

La preservación de nuestro patriminio cultural es una tarea que no podemos olvidar. ¡Hagámoslo siempre!

            Al parecer, ante la extraordinaria contundencia de los hechos sólo nos queda un camino sensato: debemos aprender a relacionarnos con la muerte si pretendemos disfrutar de una vida plena y feliz, hoy.

¿Y usted, qué prefiere?

 

 

 

 

 

 

 

 ¡Defendamos nuestras tradiciones!

dsc00603

La muerte, fascinante e insondable, es parte esencial de la cultura mexicana.

5/5 (2)

¿Qué le pareció el artículo?

5 comentarios para “El ineludible viaje al Mictlán

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *